15 jun. 2011

[València] En torno al 15M: Entrevista telefónica a Miquel Amorós

Eleuterio Gabón. Siguiendo con la actualidad que de alguna u otra manera sigue marcada por las movilizaciones en torno al 15M, después de haber recogido entrevistas y charlas y participado en asambleas de barrio, dedicamos el programa del pasado viernes nuevamente al tema. Entrevistamos telefónicamente a Miquel Amorós destacado militante y escritor anarquista y juntamos frente a los micros a participantes en la asamblea de la plaza 15 de mayo y a los compañeros griegos, ya colaboradores clásicos, para que nos cuenten lo ocurrido en su país.

Al comenzar la entrevista, Amorós advierte que le preocupa más descifrar la verdad que el activismo. Considera que el movimiento está formado por la clase media y lo caracteriza de ciudadanista. Con ciudadanismo me refiero a la clase media asalariada que quiere reformar el sistema pero no cambiarlo. Pretenden obligar a los partidos políticos a promover reformas sociales desde el Estado. Movimientos de este tipo comienzan a surgir en los 90, son pacíficos y no quieren enfrentarse a la policía.

Amorós explica que la mayor parte de la clase media al igual que la trabajadora ha sido sacrificada con la globalización. No hay ningún estudiante ni posgraduado que tenga futuro en los próximos 20 años, van a ser proletarizados. Sin embargo siguen manteniendo sus esperanzas y sus prejuicios. También se muestra crítico con la asamblea de la plaza. No hay debate real, sino buen rollismo y buenismo para no dividir; no se toman decisiones o se toman sin que luego se tengan en cuenta.
Una de las razones por las que no contempla el movimiento como realmente fuerte es por la ausencia de trabajadores, empleados, parados, funcionarios y otros sectores realmente afectados por la crisis.

También habla del papel de los movimientos libertarios en el asunto. Se han visto desconcertados. Han jugado el papel de la “izquierda” dentro del movimiento. Dentro de estos ambientes cuenta más el apuntarse que la verdad, no tienen capacidad de convocatoria y se han apuntado porque la gente va al mogollón.

Para recoger diferentes puntos de vista, hablamos también con los compañeros que han participado estos días en las asambleas del movimiento. Nuestro compañero destaca que aunque el análisis de Amorós es muy acertado, se pueden destacar aspectos positivos. Se trata de un movimiento que trata de caracterizarse, aunque con muchos problemas, por la horizontalidad y el asamblearismo. Hay cantidad de gente que se está familiarizando con estos mecanismos y que se está replanteando cosas.
Habla también del funcionamiento en la asamblea y la compara con las de Barcelona y Madrid. Allí sí ha habido tomas de decisión y debate aún habiendo pasado por procesos complicados y conflictos que tenían que pasar. Aquí en a Valencia existen problemas de coordinación entre las comisiones y los barrios con la asamblea, que se dedicado en muchas ocasiones, simplemente a informar de cosas decididas de antemano.

Es en los barrios donde el compañero considera que puede darse pasos hacia delante; destaca que allí, la participación de los trabajadores y parados es incipiente.

Hablamos ahora con los compas de Grecia, donde en Atenas el parlamento tiene la acampada en sus puertas con una enorme pancarta en castellano donde puede leerse: “Qué hora es? Es hora de que se vayan”
Nos cuentan que la huella de la revuelta en 2008 ha creado un contexto favorable a que se den este tipo de movilizaciones. Por ejemplo en los barrios ya funcionan muchas asambleas. Por otro lado explican que los acampados allí tienen el mismo perfil que los de aquí, gente de clase media, estudiantes, mucha gente que se ha animado a salir a la calle por el pacifismo de las protestas. Y es que en Grecia la policía va a saco.

El pasado día 11 de mayo se convocó una Huelga General con manifestaciones multitudinarias que acabaron con cientos de heridos y 97 hospitalizados, tres de ellos muy graves. Golpean con los mangos de las porras y hacen heridas muy serias, los mismos enfermeros han denunciado la brutalidad policial al ver el estado en el que llegan los heridos. Hasta el ministro del orden reconoció públicamente que no puede controlar a la policía.

No quieren dejar pasar la oportunidad para denunciar el auge de los movimientos fascistas, que hace poco se cobró la vida de un joven de Bangladesh de 21 años.

Escucha la entrevista desde aqui

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