27 jun. 2011

[Estat espanyol] Una respuesta tardía. A propósito de las detenciones de los 12 animalistas.

Se conoce como “green scare” a la campaña de hostigamiento, acoso y criminalización que el gobierno de los Estados Unidos lleva a cabo contra activistas por la tierra y los animales. La intensificación de la represión y las campañas de detenciones sembradas y reforzadas por los medios de comunicación se han extendido también a Reino Unido y otros países, haciendo especial hincapié en desestabilizar al movimiento animalista.

Hace un par de años dimos una charla sobre este tema y uno de los asistentes realizó un par de interesantes preguntas, ¿es posible que este tipo de tácticas lleguen a España? ¿cuándo llegarán?. En aquel momento nuestra respuesta fue abstracta, basada en suposiciones, no supimos qué decir con exactitud.

Hace un par de días volvíamos a sentir un desagradable sobresalto al abrir el mail y ver varios mensajes con un mismo título: “Detenciones de animalistas en España”. Era el sobresalto que conllevan los golpes represivos, el de ver personas conocidas esposadas y escoltadas por Guardias Civiles armados, la incertidumbre, el miedo. Los medios de comunicación volvían a cumplir su papel y le ponían una alfombra roja a la represión, asegurándose de plantar la palabra “ecoterroristas” en cada texto que escribían sobre las detenciones. Los mismos medios que habían acompañado a activistas de Igualdad Animal o Equanimal a realizar algunas de sus acciones para rellenar sus parrillas y crear audiencias, eran los que ahora obviaban conscientemente la presunción de inocencia y hablaban de algunos de los detenidos como “miembros del frente de liberación animal”. No era casual tampoco la utilización de las fotografías y las imágenes con las que ilustraban sus noticias. Las detenciones se produjeron en Madrid, Asturias, Galicia y País Vasco, aunque, por lo que nosotros hemos visto, las imágenes solo eran de los detenidos en Bilbao. Y todos sabemos a que recuerda en el subconsciente colectivo la imagen de un joven entrando en un coche de la Guardia Civil en plena zona vieja de Bilbao. Era hora de que cada cual sacase tajada como pudiese, de que todos luchasen por los minutos telvisivos más impactante. Por eso a nadie debió sorprenderle que La Sexta acompañase a un miembro de Igualdad Animal a entregarse a la Guardia Civil en Ibiza y segundos después pusiesen un vídeo sobre el ecoterrorismo a nivel internacional, con las consiguientes imágenes espectaculares de acciones, liberaciones… Tampoco fue una sorpresa ver imágenes de una página web en las que explicaban como realizar bombillas de pintura mientras el locutor aseguraba que aquello era un manual para hacer explosivos.

Al llegar a los calabozos, los compañeros recibieron una botella de agua y un bocadillo de fiambre. Ante esto cuatro de ellos decidieron declararse en huelga de hambre. Quienes no lo hicieron, según El Mundo, recibieron una dieta preparada “por un especialista”, bocadillos de tomate y lechuga, según se ha podido saber por medio del abogado. Es una suerte que los detenidos contasen con los servicios de un especialista de tal nivel…

Entre los detenidos se encuentran varias personas que habían actuado en más de una ocasión como portavoces de sus organizaciones. Habían servido ante los medios de comunicación como altavoz de sus acciones. La mentalidad cuadriculada de los brazos represivos, incluidos los mass media, no ve más allá de las jerarquías y la verticalidad. El golpe, claramente, pretendía “cortar la cabeza” del movimiento animalista poniendo en el punto de mira a las caras visibles. Algo que recuerda al SHAC 7, a Austria, a tantos y tantos otros episodios de represión vividos fuera de nuestras fronteras. Dentro de nuestro movimiento ha habido, y estamos seguros de que seguirá habiendo, diferencias ideológicas y estratégicas, pero debemos de tener claro que aún y con ello, nuestro objetivo común es la liberación de los animales, y que estas detenciones no son un ataque contra dos organizaciones concretas si no contra todo un movimiento del que formamos parte.

Hoy, desgraciadamente, podemos responder a la pregunta que aquella persona nos hizo en la charla. El “green scare” ya ha llegado.

Extraído de La Cizalla Acrata

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