19 mar 2009

Lo que las guías turísticas no cuentan: Berlín tiene neonazis. Part I.

Berlin * Rep Alemania.
Toda ciudad tiene un doble fondo que, como los armarios de los magos, esconden lo real de lo visible y convierten la realidad en una mera ilusión óptica. Berlín, capital de Alemania, 3.400.000 habitantes, tiene su armario de moda cool, pseudoartistas de pose y collage, escena techno salvaje y absoluta relajación vital. Y tiene también su doble fondo que esconde de las guías turísticas una realidad: Berlín tiene neonazis.
Obviamente, esto no es una sorpresa per se: múltiples ciudades europeas albergan estos movimientos, normalmente amparados en el anonimato del fondo sur de un estadio de fútbol o como los tipos que trabajan en la seguridad de actos políticos de los partidos conservadores. Sin embargo, pocas ciudades europeas pueden competir con la fortaleza invisible de la escena neonazi berlinesa, la cual resulta especialmente chocante si pensamos que existe en un país como Alemania, donde todo crío en edad escolar aprende bien pronto qué fue el fascismo y donde cualquier bachiller es capaz de desmontar con argumentos indiscutibles a cualquier negacionista del Holocausto, tenga sotana o no.Si sólo quieres saber cuáles son los barrios de Berlín en los que deberás andarte con ojo en tu visita turística, mira el final de este post.
¿Por qué estos neonazis?.
Si además te interesa conocer los motivos por los que hay un fuerte peso neonazi en algunos barrios, tengo que hacer un análisis sociohistórico de las razones que viene ahora. Tranquilos, no duele.Tras la derrota brutal de 1945, en la que Alemania quedó reducida a meros escombros, cuatro potencias extranjeras se reparten el país como si de un tablero de Risk se tratara: las cuatro naciones vencedoras, Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia y la Unión Soviética.
Como bien sabemos ya, poco duró la unión entre los aliados, dado que sus antagónicos sistemas económicos y sus propios proyectos de dominio geopolítico sólo podían conducirles al enfrentamiento. Cada bloque creó a su imagen y semejanza su propia Alemania: las potencias occidentales capitalistas apoyaron la proclamación de la República Federal Alemana (mayo de 1949), a la que contestó la Unión Soviética con la República Democrática Alemana (octubre de 1949), ahondando en la humillación del pueblo alemán, quien ahora pagaba otra vez el precio de haber aupado a Hitler al poder: no bastó la derrota, fueron seccionados unos de otros.
Al haber dos Alemanias, hubo dos lecturas de la historia reciente, y por tanto dos maneras de afrontar el pasado. La Alemania Occidental aceptó y convivió con lo que durante décadas se ha llamado el 'Sentimiento de Culpa Alemán'; desde el primer momento, no tomaron una distancia personal de los hechos, sino que se implicaron y hablaban de las atrocidades en primera persona, un "nosotros hicimos esto", pese a que la inmensa mayoría de quienes hablaban así jamás tuvieron relación alguna con los crímenes nazis más allá de la aterrada pasividad (muchos dicen que precisamente eso es el sentimiento de culpa: el remordimiento de conciencia de la total pasividad del egoísmo). En cambio, la Alemania Oriental aplicó un curioso mecanismo de distanciamiento: dado que, según el aparato propagandístico, el comunismo había vencido al fascismo, todos los que formaban parte de la RDA eran comunistas, por tanto luchadores antifascistas, por tanto jamás habían tenido relación alguna con el nazismo, por tanto ellos no tenían nada que limpiar de su pasado: era cosa de los otros.Sin esta clave, es imposible interpretar el auge neonazi tras la caída del muro. Porque donde el fenómeno lleva años creciendo es en el Este, donde la economía sigue dependiendo de los impuestos recaudados en los estados del Oeste, donde impera el síndrome del hermano pobre, y donde hay ahora toda una generación de jóvenes de menos de 35 años criada con dos abismos: son demasiado jóvenes para haber vivido el pasado nazi (y mucho menos renegar de él) y son demasiado mayores para haber sido educados en el sentimiento de culpa. Si a este cóctel le añadimos unas dosis de desempleo —el Este de Alemania sigue teniendo una tasa de paro sostenido del 15% al 20%, mientras que en el Oeste apenas llega al 6%—, tenemos el cuadro completo.
Fuente:soitu

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