19 mar 2009

Lo que las guías turísticas no cuentan: Berlín tiene neonazis. Part II.

Berlin * Rep Alemania.
"Trabajo, Familia, Patria".
Uno reconoce el malestar cuando observa los postes de los semáforos en algunos barrios y ve pegatinas con las siglas NPD. Un partido de clara filiación ultraderechista, que juega en los límites de un sistema que desprecia y trata de dinamitar.
Ha sobrevivido a los intentos de ilegalización —por la torpeza de las investigaciones policiales— y cada cierto tiempo, salta a los periódicos la cantinela de la ilegalización.
Da lo mismo. Siguen viéndose pegatinas con los colores rojo, blanco y negro, los mismos que utilizaban las fuerzas paramilitares del Tercer Reich, y con lemas que dejan poco lugar a la duda :
"Trabajo, Familia, Patria", o sutiles invectivas como la de la imagen adjunta ("Blanco —no sólo el color de la camiseta— por una verdadera selección nacional", y "¿El Once de la Selección en 2010?" mientras vemos jugadores de todos los colores).
Por fortuna, son minoritarias, y se ven con más densidad sólo en algunos barrios. Éste sería el mapa de Berlín que conviene tener en mente cuando uno desea explorar la ciudad: las zonas, en un arrebatador prodigio de originalidad del redactor, están categorizadas con los colores verde, naranja y rojo.
En general, podemos decir que la zona más central de Berlín, así como la periferia del Oeste son las partes en las que es menos posible toparte con una manada de neonazis: bien por su gran vigilancia (Mitte), bien por el perfil residencial acomodado de su población (Charlottenburg, Wilmersdorf), bien por su carácter alternativo (Prenzlauer Berg) o abiertamente contestatario (Friedrichshain), o bien por la inmensa densidad de población inmigrante que haría que salieran a escobazos (Kreuzberg, Neukölln).Hay algunos barrios donde, sin notar demasiado la presencia neonazi, sí hay que andarse con un poco de cuidado y controlar con quién te cruzas por la calle para bajar el tono de voz y que no te localicen: algunas zonas de Treptow (1) y Köpenick (2), Weissensee (3), Spandau (4) o Reinickendorf (5).Y después están los barrios en los que conviene andarse con mucho ojo, disimular si nos cruzamos con gente de aspecto sospechoso (fácilmente reconocibles si ves logotipos noruegos o el nombre Thor Steinar (3), y plantearnos seriamente si queremos visitarlos una vez caída la luz del sol: Marzahn(6), Hellersdorf(7), Lichtenberg(8), Hohenschönhausen(9) y Pankow(10) (en este barrio, la situación es más radical, dado que hay fuertes núcleos tanto de neonazis como de punks antinazis, por lo que no es raro que diriman sus diferencias a botellazos en más de una ocasión).En cualquier caso, el doble fondo de un armario es sólo eso: una parte del armario. Berlín sigue siendo un sitio maravilloso para visitar, o incluso, como hicimos algunos, para quedarnos. Pese a ser extranjeros.
Fuente: soitu

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