29 abr. 2011

[Barcelona] Patricia, empujada al suicidio, se suma a la larga lista de asesinatos del Estado

Ayer tuvo lugar una manifestación en Barcelona que se dirigió hacia la prisión Wad Ras, por motivo del asesinato de Patricia.

La Haine, Barcelona * Paisos Catalans
Ayer, bajo la lluvia, más de 500 personas se reunieron en el Forat de la Vergonya por motivo del asesinato de Patricia Heras, presa del 4F, que en la tarde del martes pasado decidió acabar con su vida debido a la opresión y control que recibía por parte del sistema penal y del Estado.
Patricia "disfrutaba" desde hacía cuatro meses del tercer grado, después de haber pasado 6 meses en prisión por un delito que no cometió, montaje policial dirigido por el Ayuntamiento de Barcelona. Patricia, la noche del 4 de febrero de 2006, se cayó de su bicicleta y se dirigió al hospital junto con un amigo. Como ella misma dijo, "directa hacia el infierno". Fue detenida, maltratada y acusada por los hechos de la calle Sant Pere Més Baix, donde un Guardia Urbano resultó gravemente herido. Concretamente, la hacían autora del lanzamiento de una valla contra la policía, que causó un hematoma en el muslo a otro agente de la Guardia Urbana. Ella nada tenía que ver con los hechos, pero fue condenada, a pesar de las grandes contradicciones, irregularidades y cambios de declaraciones por parte del Ayuntamiento y de la Guardia Urbana, a 3 años de prisión por atentado contra la autoridad en 2008. En octubre de 2010 Patricia Heras ingresó en la prisión de mujeres Wad Ras de Barcelona y el 18 de diciembre de 2010 pasó a sección abierta, con la obligación de volver a dormir cada día en la cárcel. Muchas veces se ve el tercer grado como una "liberación", o así nos lo quieren vender. El caso de Patricia demuestra que no es así, pues la situación en la que se encontraba la sobrepasó tantísimo hasta el punto que decidió matarse para así liberarse.
Es a la prisión Wad Ras hacia donde se dirigió la manifestación llena de bengalas y bajo los gritos de "Abajo los muros de las prisiones", "Las cárceles son centros de exterminio", "Vuestras rejas no callarán nuestros gritos de libertad", "No es suicidio, es asesinato" o "Patricia Heras, ni oblit ni perdó". Frente a la prisión pudimos escuchar también las voces de las presas allí encerradas, que gritaban contra el sistema penitenciario y en apoyo a compañeras y familia de Patricia, asegurando también que no la olvidan y la tienen en sus corazones. Según informaron compañeras de Patricia, los carceleros amenazaron con castigar a las presas si seguían los gritos, pero aun así la protesta, tanto dentro como fuera de la prisión, continuó. Se señaló al por entonces alcalde Joan Clos, a Jordi Hereu como concejal de seguridad y a todos los cómplices de este sistema penal asesino como culpables de la muerte de Patri.
La tarde del martes 28 de abril, Patricia no quiere volver a la cárcel y decide acabar con la presión que no soporta. Hoy, aun una persona se encuentra en prisión y otra en libertad condicional.
Patri, el més violent de tot es viure amb normalitat.

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