7 abr 2009

Emma: La mujer más peligrosa de América. Crítica de una obra imperfecta que merece ser vista

Emma: la mujer más peligrosa de América se encuentra actualmente de gira por varias ciudades, tras su estreno en Bilbao.

Se trata de una obra con luces y sombras. La caracterización de Alexander Berkman es bastante buena: un espíritu recto, sacrificado y un tanto triste (¿presagio del fin de su vida?), un militante de ideas firmes y valiente para ejecutarlas, aunque no exento de algunas incoherencias que él mismo muestra esfuerzo por limar. No puede decirse lo mismo de Emma Goldman, quien lógicamente es protagonista de la obra. La actriz que la representa resulta, a mi entender, demasiado blanda en su actuación para el carácter que siempre he imaginado en el personaje que interpreta. Por momentos no resulta creíble el trato que le dan algunos, al decirle "eres Emma, la mujer con quien los hombres temen tratar", si se contrasta esto con unos gestos y una modulación en la voz de Toni Acosta (actriz que la interpreta) que resultan demasiado juveniles, soñadores, casi angelicales. Tal vez se deba a mi idea previa de quién fue Emma Goldman, pero viéndola en las fotografías que hoy nos quedan, viendo sus expresiones al dirigirse a las masas y su cara, siempre expresión de dureza y seriedad al posar frente a las cámaras, yo pensaba en una mujer más enérgica que la que vi, más aún habida cuenta de lo azarosa que fue su vida y de que nunca se derrumbó a pesar de todas las adversidades. Sirva como botón de muestra el tratamiento que se hace de la ruptura con Johann Most, que culminó en una agresión pública de Emma Goldman hacia él, látigo en mano, después de que el alemán hubiese tildado de terrorista incompetente a Alexander Berkman, estando éste ya cautivo tras el atentado frustrado que cometió contra el empresario Frick, asesino de huelguistas, y que en la obra se traduce en una pequeña bronca en la que Goldman aparece con un látigo con el que no llega a azotar a Most. Quizá valga como atenuante de todo lo que digo el hecho de que la obra gira en torno a la primera mitad de su vida, concretamente hasta que fue expulsada de los Estados Unidos a comienzos del siglo XX (1919), por lo que al comienzo nos encontramos con una Emma Goldman realmente joven, que irá adquiriendo madurez ideológica y experiencia militante a lo largo de la representación, y en cualquier caso sí que es de justicia reconocer que durante la trama se le ve mantener la compostura ante situaciones verdaderamente comprometidas.

Otro aspecto que me pareció criticable al ver la obra, pese a que no he leído Viviendo mi Vida y por lo tanto es probable que me falten elementos de juicio para hacer la siguiente valoración, es la presentación que se hace de los escarceos amorosos que mantuvo durante el periodo de su vida que abarca la obra. Hablo, concretamente, de su relación con Ben Reitman, más que del menage a trois que durante una temporada sostuvo con Berkman y otro anarquista ruso, y que no podría ser mejor presentado, al acompañarse de una explicación sobre la concepción anarquista del amor libre y la libertad de todo individuo, hombre o mujer, para elegir con quién se relaciona, lo mismo que con cuántos. Sin embargo, y como iba diciendo, al aparecer Reitman en escena (quien la acompañó en sus giras mientras Berkman se encontraba encarcelado) se repite la escena clásica del galán indolente y pendenciero (tal vez sea una buena descripción de Reitman, de quien la historia transmite una imagen de excéntrico y diletante) que, haciendo alusión directa a los encantos físicos de su interlocutora, parece cautivar a una damisela que pronto cae rendida en sus brazos y que no duda en afirmar, posteriormente, que su relación con él supone una incoherencia con las ideas de emancipación femenina que después promulga desde las tribunas. Echando un vistazo al Ateneo que hay en Alasbarricadas.org, y a lo que en él se cuenta sobre Emma Goldman, uno saca una conclusión mucho más acorde con la imagen general que tengo de ella, así como de su forma de ser: "Emma Goldman amó a muchos hombres. A lo largo de su prolífica vida tuvo muchos amantes y siempre supo expresarse de ellos con gratitud y gentileza. Pero eso no implicó nunca que dejara de tener hacia ellos, una actitud maternal, la que no siempre fue bien recibida por algunos de sus compañeros de lucha o de alcoba. Por eso es tan fácil sostener que el feminismo de Emma Goldman está totalmente articulado a su visión de la vida. Nunca fue una pose política o una mascarada liberadora, que promoviera la defensa de algunos valores y a otros los dejara como estaban." Esta impresión la avala el hecho de que Reitman era diez años más joven que Goldman, por lo que resulta difícil encajar el trato que se dan mutuamente en la obra.

Por último, y aunque se trata de algo anecdótico, de un momento puntual de la obra cuando ésta ya toca a su final, al ser excarcelado Alexander Berkman y reunirse de nuevo el núcleo de militantes en el que se conocieron Goldman y él, se nos presentan dos de ellos, uno que ha ascendido en su empresa y se muestra orgulloso de ello, y otra que afirma haber conseguido llegar a liberada del sindicato textil y de quien se dice que "sigue en la brecha", como si tal cosa, sin que nadie reproche o al menos haga notar la vida de comodidad y progresión social que éstos han seguido mientras Goldman y Berkman se mantenían coherentes con sus ideas.

Señalados los aspectos negativos de la obra, debo decir que así y todo me parece digna de ser vista. La perspectiva que se ofrece de hitos que podrían resultar escabrosos, o directamente manipulados para satisfacer a un público bienpensante, como pueda ser la concepción de la violencia revolucionaria y su aplicación (caso del atentado de Berkman contra Frick que ya he expuesto más arriba, o del de León Czolgosz, que asesinaría al presidente McKinley estando éste de visita en Buffalo) son explicados por los propios actores desde posicionamientos netamente libertarios, lo cual resulta verdaderamente grato. También queda patente a pesar de todo lo criticado la independencia de Emma Goldman desde el mismo momento en que abandona el hogar familiar como muestra de rebeldía contra un padre tiránico, de la que se reproducen discursos sobre feminismo (incluso sobre su inclinación por la literatura de Henrik Ibsen), problemática obrera, etcétera, y muy especialmente en el momento de su ruptura con Reitman y su valiente discurso contra la guerra, que a la sazón le valdrá la expulsión de EEUU.

En suma, y como decía al principio, se trata de una obra con luces y sombras. No es una genialidad, ni es el material más indicado para conocer a Emma Goldman, teniendo a nuestra disposición libros como su autobiografía. Sin embargo, no puedo dejar de pensar que es positivo que, a pesar de esto, se escenifiquen obras como ésta en teatros (u otros medios culturales) a los que concurre un público "de la calle", no ideologizado, puesto que, al fin y al cabo, esta obra habla de anarquismo y de una militante destacada de nuestro movimiento. Además, muchos discursos que se dan en ella se corresponden de forma casi textual con las palabras auténticas de Emma Goldman, incluyendo su famoso "Pedid trabajo, si no os lo dan, pedid pan, y si no os dan ni pan ni trabajo, coged el pan", o su actividad en el ramo textil, en su juventud.

Por cierto, la obra dura dos horas y media largas, así que conviene acudir dispuesto a pasar un buen rato sentado en la butaca.

Un espectador anónimo

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Fechas y lugares donde se representará la obra en lo que queda de gira: http://emmadehowardzinn.blogspot.com/2009/02/gira.html

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