Desde mucho tiempo condenados a vivir en extrema precariedad por un sistema que expolia a sus paises de origen y sustenta
estructuras de poder colonialistas y neocolonialistas, los 60 compañeros de "la Fábrica" van a ser desalojados en los próximos dias
con una orden judicial que ya está encima de la mesa de la jueza.
La dueña, una inmobiliaria, pusó la denuncia, pero un papel importante jugaban también los vecinos y vecinas de Marxalenes,
recogiendo 1600 firmas pidiendo el desalojo por la presencia de "basura, ratas y malos olores".
El grupo socialista del Ajuntamiento de Valencia apoyó la petición vecinal con un comunicado muy agresivo contra el colectivo africano y las familias rumanas.
La vida en "La Fábrica" es dura, pero también al contrario a las "casas" directamente o indirectamente tuteladas por el estado,
que establecen mecanismos de control y de individualización, "la Fábrica" es una experiencia colectiva intensa,
a que el estado lógicamente responde con actos de criminalización y represión, apoyándose en la creciente xenofobia,
constantemente alimentado por el mismo estado.
Nuestros vecinos africanos son bienvenidos mientras funcionan como objetos de catastrofes humanitarias,
pero quando recobran su dignidad como sujetos políticos, hay que eliminarles como a las ratas y la basura.
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