Una asociación de inmigrantes de este país que se presentará como acusación
particular en la causa
AGENCIAS - Madrid - 05/11/2008
"El bono no me pasa y los guardias de seguridad me dan una paliza". Así ha resumido un inmigrante
dominicano la pesadilla que sufrió el pasado 28 de octubre en el metro de Madrid. El joven, Alfredo Díaz
Marcelo, de 33 años y que trabaja en un conocido restaurante de Madrid, ha asegurado que recibió una
"salvaje" tunda de palos por parte de tres vigilantes de seguridad del suburbano, aunque desde Metro han
afirmado que el incidente tuvo lugar en la zona de Cercanías de la estación de Atocha, donde la seguridad es
de Renfe. En una rueda de prensa, el chico ha mostrado fotografías tomadas dos días después de los hechos
con puntos en una ceja y en la cabeza y el cuerpo amoratado y un parte médico de lesiones. Díaz Marcelo ha
denunciado su caso respaldado por representantes de la Asociación Voluntariado de Madres Dominicanas-
Voluntariado Integración Internacional de Trabajadores (VOMADE), que se presentará como "acusación
particular" en la causa. Esta nueva agresión racista en el Metro de Madrid se suma a las denunciadas por este
periódico.
Según ha relatado, los hechos ocurrieron pasada la medianoche en la estación de Atocha-Renfe, cuando
requirió la ayuda de un vigilante porque el abono no le "pasaba" por el torno. "No vinieron con buen carácter,
sino con la mano en la porra", ha afirmado el dominicano. Según su testimonio, nada más preguntar a un
vigilante si podría cambiar el bono, éste llamó a un compañero y antes de hablar siquiera con la víctima
recibió el "primer golpe" y comenzó la "paliza".
Así, Díaz ha relatado que la trifulca se produjo sin provocación alguna. El vigilante se abalanzó sobre él y el
joven le agarró la mano, lo que provocó que el otro agente le golpeara en la cabeza, provocándole una herida
en la ceja izquierda que le supuso 11 puntos de sutura. La sangre que le caía por los ojos a causa de una herida
en la ceja y otra en la cabeza no le permitió ver con claridad a sus agresores. "Después me tiraron al suelo y
me dieron en la espalda y en la cabeza", ha asegurado Alfredo, que ese día viajaba solo y volvía de hacer
compras.
Según su relato, no tardaron en llegar más agentes, que le retuvieron hasta la llegada de la Policía. Además de
la agresión, el joven critica a los que la vieron y no le ayudaron. Asegura que "la gente pasaba y nadie se paró".
"Aquí nadie hace nada, nadie dice nada", ha agregado. Y así, a golpes y sin que nadie acudiera en su auxilio,
hasta que "gracias a Dios" -ha dicho- llegó la policía y pararon los golpes. Pero al que detuvieron, para colmo,
fue a él. El joven, empleado como camarero en un conocido restaurante de Chamartín, pasó detenido dos días
acusado de resistencia a la autoridad. Nunca hasta ahora, según sus testimonio, había tenido problemas con
la justicia, ni en España ni en su país.
El joven dominicano está seguro de que se trata de una agresión racista. "Ese negro", recuerda que oyó a uno
de los guardias mientras estaba en el suelo. "He querido denunciar esto porque no quiero que esto le pase a
más gente. Me pregunto qué habría pasado si me hubieran matado", ha preguntado, al tiempo que se ha
lamentado de que, desde entonces, se encuentra "demolido".
La víctima, que ha mostrado dos fotografías de las heridas suturadas que supuestamente los guardias le
provocaron, ha presentado asimismo el parte médico en el que se recogen diversas contusiones en la espalda.
"Esto no sólo pasa en Atocha, pasa en Sol y en Villaverde alto. Lo he visto con mucha gente de color", ha
comentado uno de los amigos de Alfredo.
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