27 dic 2009

Melilla: jugando al golf con los inmigrantes al otro lado de la valla como público

La UE investigará el campo de golf de Melilla

La Comisión de Peticiones de la UE investigará el campo de golf de Melilla, edificado junto a la valla que separa la ciudad y en la que decenas de inmigrantes han muerto en los últimos años intentando cruzar desde África

Alberto Pradilla // Melilla

Una petición de Ecologistas en Acción ha motivado el interés de la Comisión Europea por esta instalación deportiva, que costó casi dos millones de euros y de la que parte de su financiación corrió a cuenta de los Fondos Europeos de Desarrollo Regional (Feder). No obstante, apenas dos centenares y medio de vecinos de Melilla están federados y aproximadamente un centenar utiliza el swing habitualmente.

El campo de golf de Melilla es un paréntesis verde entre la enorme valla que separa la Ciudad Autónoma de Marruecos y el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), donde decenas de irregulares pasan las noches con el temor de que la Policía escoja esa jornada para arrestarlos y devolverlos a su país. En los alrededores, pequeñas chabolas sirven de refugio para nigerianos, marroquíes o argelinos que, si se acercan por el CETI a buena hora, pueden ver el abundante agua con la que se riega el campo de golf.

“Símbolo de la opulencia”

“Situar un símbolo de la opulencia entre una valla fronteriza con el Tercer Mundo y un Centro de Estancia de Inmigrantes constituye un mal gesto”, denuncia, diplomático, Manolo Soria, miembro de Guelaya-Ecologistas en Acción de Melilla. Pero la visión del campo de golf en mitad del candado que cierra la puerta de Europa a la población empobrecida es más que una imagen fea. A pesar de ello, los responsables políticos de la Ciudad Autónoma, liderados por el alcalde- presidente, Juan José Imbroda (PP), se cierran en banda en su defensa de la instalación deportiva y acusan de “enemigos de Melilla” a aquellos que han llamado la atención sobre lo hiriente de la instalación. Eso sí, prefieren no realizar declaraciones, ya que no han respondido ninguno de los requerimientos realizados por este medio para posicionarse sobre la cuestión.

Pero las razones contra el campo de golf no se reducen a la ética y la estética. “La ciudad tiene escasez de agua potable”, señala Samuel Martín, miembro de la organización ecologista. “No obstante, el campo de golf utiliza ingentes cantidades de agua que podrían estar surtiendo de agua potable a Melilla, en vez de estar ‘fabricándola’ con la desaladora que, a su vez, es gran consumidora de electricidad”, añade Manolo Soria. A esto se le suma el hecho de que “para mantener la hierba del campo en una latitud como la de Melilla, hace falta usar ingentes cantidades de productos fertilizantes y fitosanitarios que pueden contaminar los acuíferos de la ciudad”.

Aunque resulte sorprendente, es perfectamente legal destinar a un campo de golf la financiación europea que está pensada para el desarrollo de una región. La normativa comunitaria avala la creación de instalaciones deportivas o infraestructuras que potencien el turismo. Pero, ¿cuántos golfistas llegan cada día desde la península a un campo de golf de nueve hoyos desde donde pueden vislumbrar primeros planos de pobreza mientras practican su deporte? No existen datos al respecto, aunque, como señala Soria, “dudamos mucho que vayan a venir miles de turistas para practicar aquí el golf, sabiendo que cualquier español tiene a día de hoy algún campo a menos de 30 minutos de su casa”. A pesar de ello, la Ciudad Autónoma, al contrario que otros municipios estatales, se encarga también de sufragar el mantenimiento con fondos públicos, para lo que ha subcontratado a la empresa Goyca SA, responsable también de la construcción del campo, que ocupa un 2% del total del territorio melillés. “El suelo, el mantenimiento y el agua lo pagamos entre usuarios y no usuarios”, denuncia el ecologista.

También otros sectores han percibido la existencia de intereses urbanísticos en los alrededores del campo, tal y como denunció el Colegio de Arquitectos de Melilla, que mostró “su inquietud” ante la posibilidad de que la Ciudad Autónoma edificase en unos terrenos calificados como “no urbanizables” ante la “preexistencia de compromisos” con las promotoras. No obstante, a pesar del interés mostrado por la Comisión Europea, los responsables ecologistas no confían en que la investigación tenga un efecto directo sobre el campo de golf o sobre la valla.

http://www.diagonalperiodico.net/La-UE-investigara-el-campo-de-golf.html

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