9 jul 2011
[València] La Delegación del Gobierno comienza a multar a los indignados del 15M que se manifestaron el 19-J
En el expediente sancionador se utilizan como argumentos para proceder a la sanción que ''el 19 de junio, en la manifestación comunicada y organizada por el Movimiento 15M, en la que usted se identificó ante la Policía Nacional como responsable, ofreciéndose a colaborar y a respetar el recorrido, se modificó el mismo. Estando previsto el paso por Plaza de Tetuán-General Tóvar-Palacio de Justicia, cuando se encontraba en la plaza de Tetuán se varió, desviándose por la calle General Polanco. Al comunicarle esta incidencia, hace caso omiso a las indicaciones de la policía. Posteriormente al llegar frente a la Delegación del Gobierno, calle de Colón número 60, donde debería finalizar, tras una sentada, se dirigen a la Plaza del Ayuntamiento, donde bloquean el tránsito frente al consistorio, dándose por finalizada la manifestación sobre las 0 horas, cuando el horario previsto eran las 21 horas''.
En respuesta, Adoración Guamán ha señalado, en declaraciones a EPDA, que ''la organización colectiva de la manifestación, que funcionó como funciona el 15M de manera abierta y horizontal, no fue entendida por la policía que se empeñó en identificar a dos personas como "organizadores" y "responsables". El agente de policía que nos identificó no llevaba su número de identificación visible. De esta manera, identificados bajo coacción personal, seguimos nuestra tarea en la manifestación en colaboración con el resto de compañeras y compañeros. Intentando en todo momento que la manifestación transcurriera, tal y como sucedió, de manera absolutamente pacífica y altamente reivindicativa''.
''Pero el magnífico resultado conseguido por la ciudadanía valenciana ha atemorizado a las autoridades, en particular al Ministerio del Interior y a su mano ejecutora, la Delegación del Gobierno. Éstos han pasado de la violencia directa a la indirecta, de la agresión con la porra a la agresión económica, del intento de atemorizarnos de manera colectiva a la búsqueda de provocarnos miedo de manera individual. Y así, semanas después, están lloviendo las multas a los participantes del 15M. En particular, por la identificación en la manifestación, hemos recibido la comunicación del acuerdo de iniciación del expediente sancionador, con la calificación de infracción grave por no haber "colaborado suficientemente" con la policía al permitir que la manifestación se desviara de su recorrido. Una vez más queda demostrado que las autoridades ni comprenden, ni escuchan ni tienen ningún tipo de intención de cambiar su modo de actuar a pesar del clamor ciudadano'', ha señalado Guamán.
''En primer lugar, en ningún momento se ha querido colaborar con las fuerzas que, claro está, ejercen la violencia de estado contra el 15M. Su colaboración con nosotros ha sido la de la porra y el miedo. La voluntad de "diálogo" del Gobierno está siendo la de la amenaza, persecución política y violencia económica. El movimiento 15M toma la calle, la toma porque la calle es de las ciudadanas y ciudadanos, porque sus reivindicaciones representan el sentir mayoritario de la ciudadanía y porque no tiene miedo a las porras ni a la represión política que nos ha tenido paralizados tantos años. Por eso, la manifestación, viva y mutable como el movimiento, tomó una ruta ligeramente distinta a la planificada. Todas y todos somos responsables de ello y todas y todos nos sentimos en ese momento más vivas que nunca al ver el despertar colectivo de Valencia. Las multas seguirán llegando, la represión política se recrudece pero nosotras seguimos en la calle, en los barrios, en el debate y en la construcción de un aprendizaje colectivo solidario que cuestiona el sistema establecido, desde sus raíces. Por eso nos temen. Seguimos adelante'', concluye.
[València] Comunicat sobre el desallotjament Acampada València
Davant aquests esdeveniments un col·lectiu de persones que venim participant en el 15M, compaginant aquesta tasca amb la nostra implicació en altres col·lectius socials, anticapitalistes, antiautoritaris, etc. Manifestem el nostre rebuig a aquest fet, independentment de la nostra opinió al voltant de si es té que seguir amb l'acampada o no, i es solidaritzem amb totes les persones que van patir l'actuació policial.
Per tot açò reivindiquem que;
-El carrer és de la gent i la protesta acabarà quant els i les participants aconsegueixen els seus objectius o fins que creguen necessari i no quan ho diga una ordre.
-L'Acampada era una espai autogestionat i per tant ni els cossos policials ni els diferents governs tenien legitimitat per intervindre.
-A pesar de que no es produïren càrregues si que existiren provocacions per part de la policia a més considerem una agressió el restar llibertats als manifestants.
-Animem a totes les persones que van patir el desallotjament i al conjunt de persones que han participat a les assemblees a que denuncien aquest fet i reivindiquen el seu dret a estar al carrer.
Perquè si lluitem hui, el demà serà nostre!
CAP AGRESSIÓ SENSE RESPOSTA!
[Patraix] Desalojo de la acampada
Muy malos días a todos y todas, esto es lo que ha ocurrido, contado por nuestro compañero Pepe. Para decidir cuáles van a ser nuestras acciones a partir de hoy y responder a esta gentuza como se merece, estaremos a partir de las 18h en la Pz de PATRAIX (QUE SIGUE INTACTA, ESO NO LO PUEDEN DESMANTELAR Y ES NUESTRO) y a las 20h celebraremos ASAMBLEA EXTRAORDINARIA. Os rogamos la máxima difusión y por favor, no faltéis, NO NOS VAN A PARAR!!!
Alrededor de las 6 de la madrugada un grupo bien organizado de la policía nacional y una pareja de la policía local junto con un camión de recogida de basuras han comenzado a destruir el campamento y metiéndolo todo en el camión. Jesús, el compañero que prestó el proyector, al oir el ruido bajó, llamó a Miguelón y juntos intentaron recuperar el material, cosa que no les dejaron o no les dió tiempo dada la velocidad con la que retiraban las cosas, (salvo el montante metálico y las lonas); por supuesto anteriormente les pidieron el DNI. Afortunadamente el ordenador y el ampli no estaban ya allí.
Compañer@s, ha sido un atropello y un abuso de la forma más cobarde y ruin que puede permitirse este tipo de grupos en una democracia. Todo estaba preparado y como ha sido de madrugada podemos decir que este acto se ha realizado con premeditación, alevosía y nocturnidad, como actúan los delincuentes. Por supuesto para que tenga todo el efecto del mundo esta campaña de "limpieza" se ha realizado instantáneamente en varios puntos de la ciudad (cabe todavía confirmarlos todos), entre ellos la Plaza del Ayuntamiento donde parece ser que ha habido varios detenidos.
¡¡¡ QUÉ VERGÜENZA !!! AUNQUE LA VERDAD ERA DE ESPERAR E INCLUSO DIRÉ QUE YA NOS EXTRAÑABA A MÁS DE UNO QUE NOS HUBIESEN DEJADO IR HASTA DONDE HEMOS LLEGADO.
Pues lo tienen claro si así piensan que se acabará todo.
Hay que ver, estos Hijos de Personas han destruido todo lo material que habíamos construido entre todos, observando con actitud chulesca desde nuestra mirada de indignación como iba desapareciendo poco a poco, o mucho a mucho todo lo que allí se encontraba.
Un saludo.
23 jun 2011
[Debat] Segunda carta al movimiento libertario:
"En cambio, el anarquismo con el que nos identificamos es aquel que,reconociendo la importancia de la participación en grupos de afinidad específicamente libertarios-, entiende que los valores anarquistas sólo podrán desarrollarse en un espacio dinámico de movimientos sociales, horizontales y autónomos, en conflictos concretos y reales por mejorar aqui y ahora las condiciones de vida de los oprimidos y oprimidas de cualquier signo. Y la intervención ácrata, junto a personas de otro pensamiento, no difumina nuestra identidad como anarquistas, por el contrario la potencia. Porque los valores-y no las etiquetas-que ha defendido nuestro
movimiento a lo largo de la historia aspiran a ser vividos por cualquier persona con aspiraciones de justicia social y libertad, y no sólo por un grupo reducido de anarquistas convencido/as"
Rafael Uzc{ategui "Cr{onica Negra n°2 Nov. 2010 Santiago de Chile
individuos libres nos reunimos para decidir colectivamente la conveniencia de participar en ellas aportando un prisma libertario al discurso y las acciones que en la plaza se sucedian.
En la primera carta al movimiento libertario expusimos los motivos que nos llevaron a ello e intentamos a través de ella promover la activa participación de muchas compañeras que echábamos en falta. Es dificil valorar las repercusiones de aquel escrito aunque la sensación que nos queda es que apenas provoco cosquilleos en algunas conciencias sin más trascendencia.
Si algo somos es obstinadas y el objetivo de esta segunda carta es por una parte
demostrar que el trabajo ha dado sus frutos y por otra y en consecuencia apelar a la
madurez y responsabilidad de las libertarias instándoles a estar donde el momento
histórico nos llama a estar.
Todos somos anarquistas hasta que toca demostrarlo. Os aseguramos que todas las reflexiones estan hechas: sabemos que mucha de la gente que se ha movilizado lo ha hecho ante una perdida de riqueza y buscan la implantación de medidas que restauren su poder adquisitivo, sabemos que mucha gente solo pide reformas democráticas que regulen la corrupción política, sabemos que para otros muchos es una fiesta reivindicativa, otra más, aqui y ahora como lo fueron las manifestaciones contra la guerra, por una vivienda digna o contra Bolonia, sabemos que hay quien busca sacar randimiento partidista de la coyuntura...
No somos imbéciles todo eso lo sabemos pero ante esas reflexiones podemos actuar de dos modos. Utlizarlas como parapeto, como autojustificación a nuestro inmovilismo. O abrir el zoom con inteligencia y darnos cuenta que a pesar de que esas sean algunas de las motivaciones de la movilización, hay mucha otra gente que está descubriendo poco a poco otro modo de hacer las cosas sobrepasando los límites legales, buscando modos nuevos de relacionarse sin el beneficio personal de por medio, gente capaz de construir realidades políticas por si mismas sin depender de autoridades partidistas, institucionales. Llevando a cabo aquello de lo que nosotros tanto presumimos y que muchas veces somos incapaces de poner en marcha sin ser responsabilidad exclusiva de las libertarias, el esfuerzo de estas ayudó a la descentralización de las protestas. A trasladar las luchas a los barrios e incidir críticamente en los discursos y acciones. En muchas de las asambleas de barrios el discurso que se oye, las líneas de trabajo que se promueven pasan únicamente por la dotación de instalaciones que aporten mayor bienestar al barrio: centros de salud, casas de cultura, parques y jardines, espacios deportivas, colegios publicos; o bien se hace segudismo de consignas que vienen de “arriba”, de la plaza 15M apelando a la reforma electoral...que carecen de debate previo
Estúpidas de nosotras, las anarquistas, nos lanzamos ferozmente a criticar estas
asambleas y este tipo de demandas porque todos tenemos claro que una casa de cultura dependería de la manipulación de los políticos y acabaría promoviendo evasión y no pensamiento crítico; criticamos la demanda de nuevos centros educativos porque tenemos clarísimo que la educación formal se basa en el encierro y en la transmisión de valores de competitividad; que una reforma electoral nos dejaría igualmente esclavas cambiando apenas la cadena...en fin el abc que toda buena libertaria debe conocer sobre los medios de control social.
Las que escribimos este texto nos preguntamos si acaso a una sola libertaria se le ha ocurrido pensar que eso que él tiene tan claro, su vecina lo desconoce por completo y que el desconocimiento de otras lineas de actuación le llevan a asumir en muchas ocasiones otras posiciones menos criticas. Nuestro trabajo es a diversificar el discurso y más que el discurso el trabajo real es arremangarse y dejar de llenarnos la boca de autogestión, autonomía, autodefensa, solidaridad, apoyo mutuo y hacer propaganda por el hecho. Bajar a la realidad, contactar con nuestras vecinas y construir con ellas, sin capitalizar ni liderar aportando nuestra experiencia.
La responsabilidad de que las posturas políticas maduren y se radicalicen es nuestra y en consecuencia si no lo conseguimos también será nuestra la culpa, nuestra enésima derrota provocada por el maldito inmovilismo.
A nadie nos parieron anarquistas, todas hemos ido madurando políticamente a lo largo de los años, todas nos hemos equivocado millones de veces y de ellas hemos aprendido millones de cosas. Concedamos la oportunidad a nuestras vecinos de las asambleas de barrio el derecho a equivocarse a provar diferentes modos de actuar y trabajemos nosotros desde nuestra experiencia. Mi vecina no puede ser mi enemiga ni el objeto de mis críticas por la candidez de sus propuestas.
Podemos pasarnos la vida contándonos unos a otras, asi casi al oido, dentro de nuestros centros sociales que es la pedagogia libertaria, o la liberación sexual, la autonomía, la lucha contra las prisiones o podemos aprovechar el momento ir a las asambleas de nuestro barrio y tejer redes sociales favorables a construir una educación no formal y entre todos no solo hacia los niños, cambiar las actitudes discriminatorias, construir espacios de intercambio sin dinero de por medio, organizar autodefensa ante despidos y situaciones de explotación laboral...
Eso supone trabajar y alguna se pensó que hacerse anarquista era lo contrario, le advertimos que está muy equivocado. Ser anarquista no significa asumir tal grado de libertad que uno pueda hacer lo que le venga en gana incluyéndose no hacer nada. Los que asi lo crean ya se pueden quitar la chapa y buscar otra tribu urbana, esto es un movimiento político. Ser anarquista significa tomar consciencia de las injusticias del mundo en que vivimos y actuar en consecuencia, responsablemente y con firmeza para cambiarlo.
Coordinación
Durante los primeros dias de las protestas del 15M una serie de individuos libres decidimos reunirnos de forma asamblearia para aclararnos como anarquistas cual era nuestro papel en esa lucha. A lo largo de más de un mes esas reuniones se han venido celebrando periodicamente siendo los acontecimientos los que han marcado las lineas de trabajo. Son un foro de debate sobre el presente y futuro del "movimiento 15M" y una puesta en comun de propuestas de acción y herramientas para la autoorganizacion, autonomía y difusión de la idea. También hacemos balance de como trancurren las luchas en aquellos barrios y pueblos en los que estamos presentes. Si alguien tiene interes puedes asistir libremente. Disculpad si por el carácter informal no decimos hora y lugar, preguntando por nuestros círculos lo averiguareis.
Asamblea de individuos iguales. Valencia Junio 2011
16 jun 2011
[Debat] Pensamientos intempestivos al acabar de sonar el tambor
En todas las nuevas protestas espectaculares dos rasgos comunes están siempre presentes: primero, una gran cantidad de amigos sospechosos, que desde los medios oficiales ponderan, reargumentan y justifican la protesta propiamente descafeinada, de la que podan con firmeza sus brotes radicales. Segundo, una voluntad obsesiva de no buscarse enemigos, ni en las fuerzas del orden, ni en los partidos, ni en el Estado, ni en la mismísima economía, puesto que todas las propuestas de máximos o de mínimos, por extrañas que suenen, caben dentro del sistema (otra cosa es que el sistema decida incorporarlas). De ahí el pacifismo enfermizo, su reverso lúdico-festivo, la ambigüedad ante las elecciones y la preferencia por medidas que impliquen más poder estatal o mayor desarrollo económico (más capitalismo), rasgos que determinan una ideología específica, el ciudadanismo, reflejo exacto de una manera de pensar en vacío que arraiga sin problemas en el terreno abonado de la contestación baladí. Al menos una cosa ha de quedar clara: la protesta ciudadanista no cuestiona el sistema, no persigue subvertir el orden establecido, ni quiere poner otro en su lugar. Lo que quiere es participar, así que no postula un modo de vivir (y de producir) radicalmente opuesto al modo vigente. Su programa, en caso de confeccionarse, no iría más allá de reformas destinadas a abrir vías a la colaboración institucionalizada y a repartir las consecuencias de la crisis económica con la clase dominante de forma más equilibrada. Es una simple llamada de civismo a la dominación. Nada de cambiar la condición de asalariado, votante, automovilista e hipotecado, sino preservarla –si eso es posible- con empleo estable, reformas electorales y salario suficiente. La condición proletaria subsiste, pero disimulada bajo una supuesta condición ciudadana. El combate por su abolición ya no es una disputa encarnizada entre clases por el control y gestión del espacio social como sucedía en tiempos pasados, sino el ejercicio tranquilo de un derecho político en el marco de un Estado asequible y neutral.
¿Existe realmente la “ciudadanía”? ¿es una nueva clase? Son preguntas que para responderse deberíamos tener presente una verdad incuestionable: que ni el proletariado industrial residual ni su heredero contemporáneo la masa asalariada son intrínsecamente revolucionarios, ni objetiva ni subjetivamente. La principal fuerza productiva es el conocimiento, no el trabajo manual; por otra parte, en el lado del sujeto, las luchas simplemente reivindicativas no destruyen al capitalismo, sino que lo modernizan gracias a la burocracia laboral que han generado. El aparato sindical y político disuelve la conciencia de clase y facilita la integración y la sumisión. Además, el crecimiento de la producción es fundamentalmente destructivo, por lo que el trabajador no puede inhibirse de las consecuencias de su propio trabajo y mucho menos desear autogestionarlo. La clase obrera ha concluido su rol histórico, ligado a una etapa de desarrollo capitalista ya finiquitada, y sus sucedáneos actuales no pueden tener otro sin condenar la función que desempeñan en el sistema y afirmar la necesidad de segregarse, pero sin conciencia y sin moral eso no es posible. El fin del proletariado como clase deja el terreno de la lucha social abandonado, sin sujeto, a merced de las clases intermedias que el propio sistema fragmenta, dispersa y excluye igual que hace con las clases laboriosas, en cuyo seno no florece de nuevo la vieja teoría revolucionaria del proletariado, sino la moderna ideología ciudadanista, esgrimida como arma antirradical y herramienta de cooptación por cuantos partidillos, grupúsculos, redes y candidaturas pululan en las protestas de la posmodernidad, infiltrándolas, banalizándolas y corrompiéndolas. Igual que pasó cuando había lucha de clases, el izquierdismo contribuye a la modernización sindical y política del capitalismo, sólo que entonces lo hacía en nombre del proletariado y hoy lo hace en el de una entelequia, la “ciudadanía”. El recurso a la ciudadanía, es decir, a todos los habitantes sometidos al Estado, es puramente retórico, como antaño el recurso al “pueblo.” La ciudadanía no existe, es un ente irreal que habita en la mentalidad progresista y sirve de sujeto postizo, de referente para todo. No obstante su inexistencia, se la encuentra en cualquier parte: del discurso del poder ha pasado al lenguaje militante de calle. Resulta de gran utilidad a quienes, como los izquierdistas, tratan de hacerse visibles e influyentes con las protestas generacionales infectándolas de ideología populista, de sectarismo manipulador y de sufrido obrerismo, a fin de que los radicales en formación presentes hagan como ellos o se asqueen y aparten. No lo suele conseguir a la primera, por lo que el mismo sistema le proporciona impulso a través de sus ingentes medios virtuales, realizando oscuras convocatorias y desencadenando procesos autocontenidos, que, proporcionando a los participantes unos días o unas semanas de gloria tolerada en la plaza, les provoquen la sensación de ser por un tiempo los amos del cotarro, como en Tahrir o en la Sorbona del 68. la operación puede escapársele de las manos, pero qué puede temer el sistema de las conductas derivadas de “la educación para la ciudadanía” promocionada en las protestas, que como una nueva moda se propagan entre la juventud de clase media que las constituye. ¿Cómo sobrecogerse por el hedonismo botellonero, la fanática no violencia, la animosa gestualidad, el consenso mutilador, la alegre cacerolada, la comunicación por Twitter..?. Dichos comportamientos son presentados como innovadoras prácticas de la libertad, por más que ese tipo de libertad abunde en las sociedades de esclavos y sirva de poco en los asaltos a los palacios de invierno. Pero ¿quién quiere, y, peor aún, quién puede asaltar hoy un centro de poder? Lo único que piden las protestas es diálogo y participación.
Estamos inmersos en un proceso duro de adaptación a la crisis llevado a cabo por el Estado según las directrices que marcan “los mercados”, un ajuste violento que deja víctimas por doquier: los trabajadores, los pensionistas, los funcionarios, los empleados públicos, los inmigrantes y ... la juventud desclasada. Si la mayoría apenas tiene presente, con certeza los jóvenes –casi la mitad en el paro- tienen el futuro hipotecado, por eso protestan, pero no contra el sistema que les ha marginado, sino contra quienes consideran responsables, los políticos que gobiernan, los sindicalistas que callan y los banqueros que especulan. Las protestas marcan el inicio de una época confusa donde un tercio de la sociedad civil va a movilizarse de una u otra forma al margen de las instituciones, aunque no en su contra. No se siente bien representada en una democracia que “no lo es”, puesto que su gente no participa, por eso quiere reformarla. No quiere destruir el poder separado, sino separar los poderes constituidos. Para la clase media precarizada que se apropia del concepto burgués de democracia, Montesquieu no ha muerto, pero convendría recordar que Franco tampoco, que la democracia que “tanto costó conseguir” y que ella reivindica proviene de la reconversión pactada del aparato político-represivo de la dictadura, consolidada desde las cañerías y cloacas del Estado.
Las protestas transcurren en un medio considerado casi natural por quienes participan en ellas: el medio urbano. Sin embargo, se trata de un espacio creado y organizado por el capital, el más indicado para conformar y desarrollar su mundo. Las metrópolis y conurbaciones son los elementos fundamentales del espacio de la mercancía, un escenario neutralizado y monitorizado que funciona como fábrica, en donde la comunicación directa, y por lo tanto, la conciencia y la rebeldía, son casi imposibles. Cualquier revuelta verdadera ha de luchar por liberar el espacio de los signos del poder y abrirlo al encuentro en pro de la descolonización de la vida cotidiana; ha de ser una revuelta contra la sociedad urbana. La cuestión social es esencialmente cuestión urbana, por lo que el rechazo del capitalismo implica el de la conurbación, su recipiente idóneo. El punto de inflexión en el adiestramiento consumista y político puede producirse en esos dormitorios monitorizados llamados barrios, si las asambleas que consigan formarse durante las crisis devienen contrainstituciones desde donde pueda criticarse el modelo urbano metropolitano y confeccionarse un modelo alternativo en armonía con el territorio. En las asambleas de barrio representativas puede emerger un sujeto autónomo, una nueva clase que se resista a la problemática ciudadanista que llega de las plazas planteando y desplegando la cuestión urbana (autonomía del barrio, problemas logísticos, contacto real con el campo, ocupación de espacios públicos, recuperación del saber artesano, anticonsumo, lucha contra planes urbanísticos e infraestructuras, etc.). Nada de eso se colige de las protestas, que parecen encontrarse a gusto respirando el aire contaminado del ambiente urbanita, una porción del cual han convertido en ágora ciudadana, lugar en el que tienen carta blanca las vacuidades ciudadanistas. Sucede así porque la mentalidad de la clase media manda en la movilización y sus representantes llevan la iniciativa. Por eso la crisis social no se manifiesta sino como crisis política, crisis del sistema político, momento político de las recetas ciudadanistas.
El ciudadanismo es la ideología mejor adaptada a las conurbaciones, puesto que realmente no necesita de un espacio público para reproducirse, sino de algo que se le asemeje, una especie de espacio formal y simbólico en el que representar un debate aparente. Para que uno real pueda darse ha de existir un público real, una comunidad de lucha, pero una comunidad de ese estilo –un sujeto colectivo- es todo lo contrario de una asamblea ciudadana, agregado volátil de individualidades mutiladas que imita los gestos de la discusión directa sin concluir por lo tanto en la dirección requerida, pues cuidadosamente evita el riesgo rehuyendo el combate. Sus batallas son puro ruido y su heroicidad, nada más que pose. Una comunidad de lucha –una fuerza social histórica- solamente puede formarse a partir de una voluntad consciente de separación, de un esfuerzo desertor hijo de la oposición total al sistema capitalista, o lo que es lo mismo, del cuestionamiento profundo del modo de vida industrial, o sea, de la ruptura con sociedad urbana. Paro juvenil o recorte presupuestario, el punto de partida es lo de menos pues si los ánimos se caldean todos conducen al mismo sitio; lo principal reside en el logro de autonomía suficiente para desviarse de los cauces establecidos yendo al fondo de la cuestión –la libertad- sin mediadores “responsables” ni tutores vigilantes. Y eso no se consigue más que marcando distancias claras con el bando de la dominación y disponiéndose a una larga y ardua lucha contra ella.
Miquel Amorós
14-06-2011
[Palma de Mallorca] Nazi-fascistas atacan con un petardo a miembros del 15M
Palma de Mallorca * Paisos Catalans
Una papelera de la Plaza españa de Palma, donde se reúnen lxs miembros del movimiento 15-M, ha explotado esta mañana como consecuencia de la detonación de un petardo en su interior causando dos heridos. Elementos nazi-fascistas españoles estarian detras del ataque terrorista.
Hasta el lugar del suceso se han desplazado una dotación de bomberos, de la Policía Local y del Servicio de Emergencias 112.
[Debat] El 15-M como punta de lanza de nuevas reformas neoliberales
Coincidencias entre el Informe Transforma España de la Fundación Everis y el 15-M.
Dejo un artículo extraido del blog Antiimperialista que pone de manifiesto lo que muchxs pensábamos de la 'espontaneidad' del movimiento 15-M. Si bien es interesante y conviene ser consciente de los tejemanejes con que el Poder pretende llevarnos a su terreno, no por ello vamos a dejar de decir y hacer lo que pensamos. Es muy ingenuo pensar que una revuelta que apunte contra el Poder va a ser felicitada por los medios de masas. ¿Aún no sabemos quién los paga?¿o es que pensamos que no importa? ¿o es que pensamos que van a cambiar de bando en un ataque de solidaridad?
Cuando decimos que el camino es la Negación, no es por ociosidad.
En todo este proceso, una nueva Sociedad Civil debe emerger y encontrar su nueva misión, identidad y voz. Para ello, combinará materializaciones más convencionales y “físicas”, con nuevas formas más innovadoras y “virtuales”. (Informe Transforma España, Fundación Everis, pag. 100).
Se trata de refundar todos los fundamentos básicos del sistema-país, de transformar el Modelo Productivo y Marco Productivo, y de volver a alinearlos entre ellos y con el Modelo de Estado, que eventualmente requerirá igualmente de mejoras. (Informe Transforma España, Fundación Everis, pag 105)
Por si a alguien le quedaba aún alguna duda de la descarada vinculación del movimiento 15-M con las entrañas del mismo poder al que dice enfrentarse (desproporcionada propaganda de los medios de comunicación de masas capitalistas, apoyo público de personajes claves en el establishment capitalista, permisividad y colaboración de las autoridades locales…), una amable lectora y amiga de este blog nos ha hecho llegar una valiosísima información, en la que se demuestra claramente, que muchos de los llamados representantes del 15-M no son más que agentes del propio sistema, empotrados en las filas de un movimiento aparentemente popular, pero con unos objetivos completamente antipopulares.
Un ejemplo de esto último es el polaco Tomasz Szabelewski, que ha estado ejerciendo un papel muy activo durante la conocida como “acampada de sol”, en Madrid, como representante del movimiento 15-M, tal y como se puede ver en el documental emitido por la 1 de Televisión Española, la noche del 4 de junio de 2011.
http://www.rtve.es/alacarta/videos/informe-semanal/informe-semanal-indignados/1120745/ (a partir del minuto 5:23)
Tomasz Szabelewski, además de supuesto militante del movimiento 15-M, es también consultor de negocios (Business Consultant) en uno de los Thik Tanks (laboratorios de ideas) neoliberales más influyentes de España, la Fundación Everis, tal y como se puede comprobar en el siguiente enlace.
http://es.linkedin.com/in/tomaszszabelewski
Pero Szabelewski es tan sólo una puntita de un gigantesco Iceberg, en el que lo realmente importante son las asombrosas coincidencias entre el discurso del 15-M y el de grupos ultraneoliberales como la Fundación Everis.
Conozcamos un poco más a esta Fundación y qué intereses podría tener en la promoción de un movimiento como el 15-M.
La Fundación Everis es un Think Tank que se creo en el año 2001 y en el que participan personajes que están o han estado vinculados con el mundo de la política y de las finanzas al más alto nivel. Sin ir más lejos, su presidente, Eduardo Serra, fue secretario de Estado en 1984, con el PSOE, y ministro de Defensa en 1996, con el Partido Popular. Por otro lado, José Ignacio Goirigolzarri, uno de sus patronos, fue Consejero Delegado del BBVA, y Antonio Massanell i Lavilla, otro de los dueños de Everis, es actualmente Director General Adjunto Ejecutivo de la Caixa, presidente de Port Aventura y consejero, entre otras muchas empresas, de Telefónica.
La Fundación Everis tiene como objetivo principal ofrecer propuestas políticas y económicas para contribuir a lo que ellos llaman el desarrollo económico del país, que traducido a otras palabras, es lo mismo que decir que su meta es la de influir lo máximo posible en el panorama política actual, para conseguir una mejor forma de esclavizar a la clase trabajadora, y así poder seguir engordando sus multimillonarias cuentas corrientes.
En este sentido, en noviembre de 2010, la Fundación Everis entregó al monarca Juan Carlos I, el Informe Transforma España (elaborado a principios del año 2010), firmado por 100 empresarios y “expertos”, entre los que podemos encontrar al presidente de Telefónica César Alierta, Felipe Benjumea (Abengoa), Baldomero Falcones (FCC) o José Manuel Entrecanales (Acciona), entre otros muchos.
Pincha aquí para descargar el Informe Transforma España.
Curiosamente, el ultraneoliberal Informe Transforma España propone, al igual que el movimiento 15-M, una superación del actual marco o sistema político y económico, pues (como ambos afirman) ya no es útil en estos momentos históricos para dar solución a los problemas de la sociedad española, frente a los cuales, plantea también propuestas calcadas a las del 15-M, como la de la reforma del actual modelo de Estado (herramienta principal de dominación de clase), la reforma del sistema político y del sistema financiero español. Hasta tal punto son coincidentes, que si hicieramos una lectura rápida de las propuesta de unos y de otros, sin saber quien las ha hecho, no sabríamos decir cuales proceden del 15-M y cuales del Informe Transforma España.
Pero que nadie se engañe, pues tras estas grandes intenciones, no se esconden ningún tipo de buenos propósitos, sino más bien todo lo contrario. El objetivo de la oligarquía española es el de renovar y reforzar su posición hegemónica frente al conjunto de los ciudadanos, haciendo más irrompibles sus cadenas y más insalvable su condición de esclavos.
Tras la idea de una reforma de la política española, no está el propósito de conseguir más democracia, sino una mayor concentración de poder. Con la excusa (entre otras) de evitar trabas burocráticas se tenderá a una mayor centralización, haciendo que el poder recaiga cada vez en un menor número de manos. Bajo el pretexto de evitar la mala gestión de lo público por los políticos, toda nuestra vida será administrada, cada vez más, por intereses privados.
Igualmente, la reforma del sistema financiero no busca un mayor bienestar de las personas, sino una mayor dependencia y encadenamiento de éstas al deshumanizado sistema económico capitalista.
Las coincidencias entre las críticas del Informe Transforma España y las del movimiento 15-M, hacia las deficiencias del actual sistema político y económico, así como los métodos para superarlas, propuestos por ambos, no son casuales, como tampoco lo es la coincidencia temporal de ambas (en la primavera del 2010 se presenta el Informe Transforma España y, al año siguiente, surge el movimiento 15-M con el mismo discurso crítico y similares propuestas).
Todo apunta, por lo tanto, a un plan perfectamente trazado y elaborado, desde hace unos años, por la oligarquía financiera española y mundial, para llevar a cabo una renovación y un fortalecimiento del sistema esclavista neoliberal, disfrazado bajo las proclamas de intelectuales seudoizquierdistas (pero marcadamente globalistas) como Stephane Hessel (Indignaos) o Federico Mayor Zaragoza (Reacciona) y camuflado bajo la apariencia de demandas populares (Movimiento 15-M o movimiento de los indignados). En otras palabras, se busca una reorganización, en toda regla, del sistema imperial-capitalista, que la oligarquía financiera mundial está extendiendo, y extenderá, por todo el mundo, mediante fórmulas parecidas a ésta. Un ejemplo anterior ha sido las revueltas en el mundo árabe, cuyo objetivo es el de extinguir el último rescoldo de independencia de estos pueblos, frente a las instituciones globalistas (Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, ONU...).
Como dijo, en una de las acampadas del 15-M, Eduardo Punset, quien entre otras cosas ha sido redactor económico de la BBC, director económico de la edición para América latina de The Economist, economista del Fondo Monetario Internacional, y últimamente, uno de esos “expertos” que colaboró en la elaboración del Informe Transforma España: “muchas gracias por mantener viva una esperanza que llevamos cultivando desde hace mucho tiempo” (¿Quizás desde sus tiempos en el FMI?).
Sin duda alguna, el Informe Transforma España es un paso más de la élite financiera mundial para la acentuación de la globalización capitalista (bendecida en todas las páginas de dicho informe), al ser su principal objetivo la “desregularización” total de lo público, con la excusa de la mala gestión realizada por los políticos y el Estado; siendo el movimiento 15-M (o de los indignados), y todos los que se han implicado generosa pero infantilmente en él, la punta de lanza necesaria para embaucar al gran público.
Nuevamente, la supuesta oposición al sistema ha sido de gran utilidad al propio sistema para conseguir sus objetivos. Otra prueba más de que no se consigue nada jugando al juego que ellos mismos crearon: la sociedad industrial-esclavista.
Os recomiendo la lectura del artículo del bloguero Marat "El indignado Punset, los discursos coincidentes y los globalistas".
15 jun 2011
[Debat] Guerra psicológica para la represión del movimiento de lxs indignadxs en Barcelona
Las movilizaciones de 15 M suponen un problema de gubernamentalidad para el sistema. La represión incluye acciones psicosociales, en el ámbito de lo inmaterial: la “guerra psicológica” .
Introducción
Las movilizaciones en torno al 15 M suponen ya un grave peligro para el sistema. La noche del 20 de mayo, miles de personas en todo el país desobedecieron colectiva, explícita y conscientemente una orden pública, clara y directa de la autoridad: la prohibición de manifestarse en la jornada de reflexión previa a las elecciones municipales. Y en el momento de la desobediencia, pese a tan manifiesto desafío, la autoridad no se atrevió ni a hacer cumplir su orden, ni a implementar las consecuencias que debe implicar la desobediencia a una orden de la autoridad. El gobierno, en tanto que tal, hizo sus cálculos de gobierno, y los resultados le debieron mostrar que ante la oportunidad, cualidad, magnitud y extensión del desafío intentar que su orden se cumpliera de facto le podía traer peores consecuencias.
En ese momento, el conflicto dio un significativo salto cualitativo. La ecuación general de gobierno había cambiado sustancialmente. Ante los ojos de todo el mundo que quiso verlo, se había cuestionado la misma base de la relación de poder. La crisis no era ya del gobierno en turno, sino de gubernamentalidad: con la desobediencia se puso en evidencia la (in)capacidad del sistema para, en un momento decisivo, conducir la conducta de la población, es decir, para gobernar a la población.
Obviamente, ante tal situación, los poderes del sistema hegemónico no se van a quedar de brazos cruzados. No pueden permitir semejantes cuestionamientos. Un precedente tal, por incipiente que pueda ser, contiene un potencial demasiado peligroso para el mantenimiento de la relación de poder, semillas que podrían crecer, reproducirse y extenderse con facilidad en el ambiente favorable de un medio caracterizado por una crisis tan intensa y extensa como esta en que nos encontramos inmersos y que motiva y legitima el movimiento de lxs indignadxs.
El poder hegemónico buscará construir, tan pronto como le sea posible, las condiciones y la situación necesarias para acabar con el desafío a su capacidad de conducir las conductas. Reconstruidos los cálculos de gobierno, pondrá en marcha su estrategia para la re-conducción funcional al sistema de las conductas de la población.
En su estrategia, utilizará numerosos y diversos mecanismos y dispositivos. Unas veces actuará bajo un plan minuciosamente preparado; otras veces intentará desatar sinergias o modificar el medio en que se desarrollan las diversas actuaciones. La ofensiva de la hegemonía incluirá la dimensión material de la represión, pero también dimensiones inmateriales, psicosociales. Para alcanzar sus objetivos, debe considerar necesariamente los componentes de ambas dimensiones y de manera entrelazada.
La dimensión material de la represión se evidencia muy claramente con la violencia policial y su impunidad. Hay que desalojar la plaza: se trata de controlar el lugar central del territorio, la circulación por el mismo, la conducta material de esa población díscola y la expuesta visibilidad de todo ello.
Y todo eso, habrá que hacerlo con apariencia de sentido común, de razón, de justicia, de legalidad, de necesidad, de opinión mayoritaria, de democracia... En definitiva, de legitimidad.
Aquí entra en escena la dimensión inmaterial-psicosocial: percepciones, representaciones, composiciones, análisis y significados de la realidad; informaciones, comunicaciones, afectos, identidades, voluntades, decisiones… Todos estos factores se ponen en juego complejo, interrelacionándose, causándose mutuamente, retroalimentándose… El resultado, en tanto que interacción compleja, con altas dosis de impredictibilidad…
Esta dimensión inmaterial de la represión se hace a veces más difícil de visualizar. Por ello, vamos a hablar a continuacion de algunos de esos mecanismos de las dimensiones inmateriales y vamos a ver cómo se han implementado en estos días. Se trata de conocer los mecanismos de la represión para poder afrontarlos mejor.
El estado de las cosas y la legitimidad.
El sistema estuvo al borde del colapso.Vivimos en una crisis profunda, que se extiende de manera intensa a todos los ámbitos de la vida de amplias franjas de la población. Especulación y usura sin límite, corrupción desaforada, desempleo galopante, desalojos de viviendas embargadas por los bancos, familias que quedan en la calle y endeudadas para toda la vida, condenados a no poder remontar nunca… No se ven salidas.
Nos dicen que quienes más sufren las consecuencias de la debacle, lxs de abajo, deben también aportar más sacrificios para que todxs salgamos de la crisis, por el bien común. Hay que recortar costes, los costes de los derechos por los que se luchó largamente, derechos humanos, que dan contenido a la dignidad en tanto que seres humanos: derechos laborales, pensiones, salud, educación… todo debe ser recortado, para salir de la crisis…
Sin embargo, los sectores causantes de la crisis, transnacionales multimillonarias, banqueros especuladores y políticos profesionales corruptos, salen más beneficiados con esas presuntas soluciones a la crisis.
La corrupción del sistema político impide tomar decisiones para beneficio común, y los poderes hegemónicos de la economía de especuladores y banqueros imponen sus intereses como sentido común. Los causantes de las crisis salen no sólo impunes, sino fortalecidos, dispuestos por tanto a profundizar el expolio. Los sindicatos mayoritarios se muestran serviles y funcionales ante los poderes hegemónicos, tan solo buscan conservar su lugar en el reparto y extienden el discurso del miedo conformista. No hay canales adecuados en el sistema para cambiar la situación.
La injusticia se hace cada vez más evidente para todo el mundo, afecta a más gente y más profundamente. La indignación se ha ido fraguando. En otros lugares como Islandia, Túnez o Egipto, otras gentes han conseguido derrocar el sistema que mantenía la injusticia.
La percepción del estado de la realidad se significa colectivamente como injusta e indignante, impulsa a la acción. Las acciones que ofrecen los conductos del sistema se aparecen ineficaces. Es más, el sistema se aparece como funcional y hasta promotor de ese estado de cosas. Por lo tanto, se hace necesario y legítimo intentar otras, no cualesquiera, maneras: las acampadas en espacios públicos centrales.
Las razones de la indignación son muchas, justas y objetivas; los indignados son numerosísimos a lo largo de todo el país, están determinados a actuar con métodos socialmente aceptados y por todo ello disponen de gran apoyo social dentro y fuera del país: tienen legitimidad, y mucha, para ser, hacer, decir y ser escuchados.
La autoridad, por las mismas razones, no tiene tanta legitimidad. Además, cuando una autoridad emite una orden injusta, acentúa en los gobernados la convicción de que el gobierno no actúa conforme debe, disminuye el reconocimiento de su legitimidad como autoridad para emitir órdenes y por tanto el potencial de sus instrucciones para generar comportamientos disminuye considerablemente. En un sistema que se llame democracia, si la autoridad no se conduce legítimamente, se cuestiona que el sistema se pueda denominar “democracia”. Y entonces la desobediencia se hace legítima y hasta necesaria.
La desobediencia se basa en la ilegitimidad del estado de cosas, de la realidad, y del sistema, así como en la legitimidad de quienes desobedecen, sus planteamientos y métodos.
El sistema entonces tratará de ganar legitimidad para la acción gubernamental. La acción del gobierno debe ser percibida como justa y legítima. Si no es percibida así, los gobernados difícilmente aceptarán la acción de gobierno. La resolución del conflicto dependerá, en gran manera, del comportamiento que vayan adoptando quienes en el escenario se limitan, de momento, a observar:¿apoyarán o no la acción gubernamental? ¿se alinearán con lxs desobedientes?
Se tratará entonces de legitimar la acción de represión. Una forma habitual de ganar legitimidad gubernamental es arrebatársela a los gobernados que protestan y que le desafían, así como a todo aquel que no colabore funcionalmente con sus propósitos, es decir, con todo aquel que no le obedezca rápida y oportunamente.
Para ello, a través de numerosas actuaciones de diversos dispositivos, intentará, entre otras cosas, redefinir las dimensiones que enmarcan la acción de los mecanismos de composición social de la realidad colectiva y su problemática; cuestionará métodos y características de su adversario y buscará reducirles el apoyo social. Así, promoverá un pensamiento rígido que utilice categorías estancas excluyentes en donde se querrá encajar la realidad, instalará la mentira institucionalizada, promoverá la polarización social, y tratará de que la violencia se convierta en el medio decisivo para la resolución final del conflicto.
La redefinición del marco del conflicto. La composición de la realidad.
Cuando a mediados de mayo, lxs indignadxs tomaron por primera noche la Plaza de Catalunya en Barcelona, el policía municipal de turno les decía que no podían permanecer en la plaza: que si la ordenanza de civismo municipal prohibía la instalación de mobiliario y enseres personales, que si los papeles y cartones de las pancartas en el suelo... Muy acertadamente, su indignado interlocutor le decía que aquello iba mucho, pero que mucho más allá de unos cartones en el suelo, y que la asamblea iba a decidir qué hacer…
En esos instantes ya se estaba definiendo el marco de la realidad que albergará la discusión, el conflicto y sus posibles soluciones. Por un lado, el marco de una cuestión menor de cartones por el suelo, de urbanidad, civismo, buenos modales y sentido común que cierra lo político. Por el otro lado, el marco de una cuestión profundamente política: el legítimo hartazgo y la voluntad de cambio ante un sistema económico y político profundamente corrupto e injusto, que trata como mercancía la vida de las personas y su dignidad.
Pero donde más amplia y claramente se pudo observar la estrategia gubernamental para intentar construir una caracterización de la realidad funcional a sus objetivos fue en el fallido intento de desalojo de la plaza.
La operación de represión de la desobediencia y de restauración de su gubernamentalidad que puso en marcha el sistema a través de su dispositivo de aplicación de violencia (escuadrones especiales de policía de Mossos d’Esquadra y Guardia Urbana), no se presenta como tal: no es una respuesta al desafío de gubernamentalidad, ni un “desalojo”, sino una “operación de limpieza”, de “salubridad”, a realizar por motivos de “salud pública”.
Sorprendentemente, el mismo día del operativo policial de “limpieza y salud pública”, el diarioLa Vanguardia, veterano periódico conservador y de los de mayor tiraje de la ciudad de Barcelona, publicaba en páginas centrales un singular reportaje. En su sección de “Tendencias, el debate en torno a actividades humanas”, con el título de “La cotidiana repulsión por la suciedad” y una gran fotografía de un vertedero, se nos informa sobre una exposición en Londres en la que se explora la relación humana con sus detritus y porquerías.
“Repugna, perturba y mortifica; imposible darle la espalda, porque la porquería está ahí, seguimos generándola mal que nos pese y estamos abocados a gestionarla para que no trastoque nuestras vidas. Ahora al menos, comprendemos que, además de molesta, es perjudicial…”.
Así comienza el reportaje, que destaca frases y subtítulos como:
“Repercusiones sociales de la porquería”;
“Sociología de la mugre: no somos conscientes de cuánto limpiamos las cosas sólo porque otros van a verlas”;
“Las estrategias para gestionar la suciedad revelan profundas desigualdades sociales y acrecientan el estigma de los inmigrantes. El calvario de limpiar”.
Se nos informa que la exposición Dirt. The filthy reality of everyday life (Suciedad. La asquerosa realidad de la vida cotidiana) se prolonga hasta el 31 de agosto. Sin embargo, no se nos informa de que esta exposición inició dos meses antes de la publicación del reportaje. Tampoco parece haber ningún dato que explique por qué precisamente en esta fecha la exposición londinenese sea noticia en Barcelona. Claro, hay noticias que no tienen fecha. Qué extraña casualidad que se publique el mismo día que se ejecuta el “operativo de limpieza” policial. Será que algún periodista del diario se trasladó a Londres para cubrir la final del campeonato de fútbol de la Champions League y mientras esperaba el evento, llenó su tiempo laboral visitando la exposición…
Porque, por si tales motivos de salubridad fueran insuficientes, la “operación de limpieza” se presenta también como una “operación preventiva” para retirar objetos peligrosos ante el riesgo de posibles confrontaciones violentas entre indignadxs ocupantes de la plaza y seguidores del Barça en la segura celebración en el mismo espacio de la hipotética victoria del Fútbol Club Barcelona en la final de la Champions League que se jugaría el día después del operativo.
Se presenta entonces la cuestión como de sentido común, de normalidad no sujeta a discusión política, de proveer seguridad, de garantizar democráticamente el derecho a la celebración de la mayoría conformada por los aficionados del Barça. Se sugiere así también como de sentido común, que la expectación por el fútbol es de interés general y prevalente ante cualquier otra inquietud, como la protesta política por las condiciones de vida de la gente. De igual manera, al clasificar dicotómica y excluyentemente a unos y otros (no se plantea que hayan seguidores del Barça indignadxs ni indignadxs seguidores del Barça), se intenta también inducir a la polarización social y la confrontación entre seguidores del Barça y ocupantes de la plaza. En tal caso, las fuerzas policiales actuarían legítimamente, pues se verían obligadas a imponer el orden entre grupos opuestos que se comportan violentamente, desde la neutralidad del sentido común y por bien de todos.
Culpabilización, estigmatización, deshumanización.
La culpabilización de las víctimas ha sido un elemento central de las estrategias represivas. La memoria nos cuenta y recuerda que es un hecho que se ha podido observar frecuentemente en situaciones de guerra, de represión política y de violación a derechos humanos, en muchos conflictos políticos y bélicos, a lo largo y ancho del mundo y de la historia. Su puesta en práctica es a veces tan similar en los diversos escenarios que habría quien afirmaría con razón que se puede hablar de tecnologías y procedimientos estandarizados para su implementación.
Culpabilizar a la gente es un intento de normalizar las agresiones, de quitar responsabilidad a los autores del hecho y de ocultar la intencionalidad de las estrategias represivas.
La culpa de las acciones de represión y de sus consecuencias se atribuyen a la propia conducta de las víctimas La culpabilizacion puede venir por diferentes medios: desde amenazas, a versiones distorsionadas de los hechos, propaganda política en los medios de comunicación, difusión de rumores que justifiquen la versión oficial… Muchas veces también se acude a alguna de sus características, ya sean propias o artificiosamente asociadas y atribuidas.
Se trata entonces de difamar, desacreditar, avergonzar, denostar, quitar la estimación, de arrebatar públicamente a la víctima cualquier atisbo de atributos positivos, y hasta dejarle una marca indeleble, estigmatizarla. Una característica atribuida como propia, y caracterizada como significativa y definidora de la identidad de la víctima y de la totalidad de su conducta puede ser suficiente para convertirla, de manera inmediata e incuestionable, en entidad reprochable en sí misma, merecedora de cuanto negativo le suceda.
La víctima, por ser como es, es culpable de la agresión que recibe. A la víctima, por ser como es, nadie le dará su apoyo, quedará aislada; la acción del agresor se aparece por tanto como necesaria y de sentido común, se normaliza la agresión; el agresor y victimario no sólo no tiene responsabilidad alguna de lo sucedido, sino que su actuar es incluso encomiable; se implanta la impunidad, y se consolida el estado de cosas productor de la agresión a la víctima.
La asociación de las víctimas a la violencia y/o la basura son formas habituales de estigmatización para promover su culpabilización y deslegitimación, y así facilitar su posterior represión.
El desalojo que no es desalojo se motiva por un problema de salud pública. Una televisora reaccionaria entrevista a un joven de bien que cuenta cómo lxs indignadxs son unos “guarros”, unos melenudos que andan con sus perros sueltos, que no paran de beber cerveza que les venden inmigrantes sin papeles, y de fumar porros mientras aporrean de cualquier manera algún instrumento musical. Claro, al rato, esos niños anti-todo por maleducados y mimados desahogan sin ningún civismo sus necesidades fisiológicas en cualquier rincón y la plaza apesta. Y cuando se les dice algo, no hacen caso, son unos insolentes, alguien tendría que hacer algo para sacar a esos “perroflautas” y limpiar el lugar, deja entrever el joven de bien, legítimamente indignado…
La definición de lo problemático ya a estas alturas, no tiene tanto que ver con la situación política y económica, como con las características de los jóvenes quejosos. Como apostillará el Presidente de la Conferencia Episcopal Española, los problemas de fondo de lxs indignadxs que protestan en las plazas tienen que ver con la situación laboral, “pero sobre todo con lo más profundo, con su alma, con su corazón. Ahí es donde están los problemas más serios".
La estigmatización llega al extremo de producir la deshumanización de la víctima. Es decir, la desposesión de toda dignidad humana. Así, a la víctima se le caracteriza e identifica por atributos propios de animales o de objetos inanimados. Lxs indignadxs son ya “perroflautas”. No perteneciendo al orden de los humanos, no hay por qué tener reparo alguno en su consideración y tratamiento.
En los periódicos, aparece la noticia de un agente de la Guardia Urbana de Barcelona, participante en el “operativo de limpieza”, que se queja en su facebook de que su actuación
“ha sido como estar en una pastelería y no poder comer ni un trocito de pastel...tanto hijoputa y ni una colleja he podido dar..”.
También comparte su
"Valoración del día: he entrado a las 6 de la mañana para ver a los mossos hincharse a pegar palos durante 6 horas, acabar saliendo por patas como niñas y los guarros (xq si, ni en gracia he visto tanto perroflauta) de vuelta en la plaza cataluña...aun anonadado me hallo de que han visto mis ojos".
En los foros de estas noticias periodísticas, el debate es intenso y los enlaces que completan la información al respecto, numerosos. Los interlocutores del agente de policía, algunos al parecer también policías o aspirantes a ello, van incluso más allá:
“Yo lo estoy viendo por el telediario el trabajo policial, le ha faltado un poco más de determinación, pero no ha estado nada mal!!! Malditos perroflautas!!! Pero qué coño pedís!! Si no habéis trabajado en vuetra puta vida!!! Volver a las casas ocupadas!!”
“A la cámara de gas!! Digooo…. a las “duchas”… jajaajjaajajajajaj”
Resulta indignante y alarmante con qué rapidez y facilidad las tecnologías psicosociales de culpabilización pueden llegar a cristalizar en los extremos de banalizar y legitimar el horror de los crímenes contra la humanidad de los campos de exterminio nazis. Como agravante, esto se produce en el ambiente social de las instituciones gubernamentales y dispositivos de poder que monopolizan el uso de la violencia organizada en la sociedad, que tienen los medios materiales para aplicarla sobre la población, y que la aplican. Vista la historia y desmemoria del país, esto constituye una amenaza demasiado peligrosa, inasumible para cualquier estado que se diga democrático; una amenaza que por tanto, debería ser erradicada de inmediato a base de democracia verdadera, plena.
La barbarie del horror se pudo producir porque se promovió un medio social posibilitador. A la luz de la memoria democrática del horror, la producción de un medio social que facilita la aparición y desarrollo de actitudes y conductas fascistas es algo que nunca debería repetirse.
Que se produzca un medio social de este tipo no es ninguna casualidad, ni un devenir inesperado. Es el fruto de decisiones conscientes y acciones concretas de gubernamentalidad que operan en el medio. Hay responsables.
La demanda de responsabilidad y la penalización, no debiera quedarse únicamente en los últimos eslabones de la cadena en una estructura de poder: debería abarcar a la totalidad de la institucionalidad de la hegemonía que las propicia. No es sólo la acción de unos individuos aislados ni de un gobierno concreto. No es la crisis, es el sistema.
Conclusiones provisionales.
Hasta el momento, las operaciones de desalojo y restauración de la gubernamentalidad están fracasando estrepitosamente ante los ojos de todo el mundo. A cada orden directa de la autoridad, le ha correspondido más desobediencia de más gente, con más determinación y en mayor profundidad. Esa desobediencia se ha dado porque en cada acción represiva, ha quedado más en evidencia la brutalidad de la violencia gubernamental y su ilegitimidad. Como resultado, se ha profundizado la crisis de gubernamentalidad y el movimiento de lxs indignadxs ha salido fortalecido.
La articulación de las dimensiones materiales e inmateriales de las acciones que están intentando los agentes del poder hegemónico está resultando misión imposible. No hay posible coherencia entre su hacer antidemocrático y su decir de apariencia formal democrática.
Por un lado, la materialidad de la incompetencia, incongruencia, desproporción e ilegitimidad de su proceder violento ha sido tan ingente que ha quedado inexorablemente evidente ante los ojos de lxs gobernadxs y de la sociedad nacional e internacional.
Por otro lado, sus intentos de presentar y significar los hechos se han mostrado como elementalmente toscos.
Lejos de rectificar, atrapados en un narcisismo herido y ardido ante la extensa exposición de su incompetencia gubernamental antidemocrática, los agentes del poder hegemónico se enrocaron en insostenibles discursos de composición de la realidad. Ahí siguien, insistiendo, al borde del psicoticismo, en que la actuación de tal dispositivo de seguridad fue “correcta” y que la de tal otro fue “impecable”. De momento, sólo pueden crear esa realidad regirando el lenguaje…Con su lenguaje componen realidades inversas que anuncian mayores escaladas represivas. El sindicato de Mossos d’Esquadra de Comisiones Obreras se queja de que “se respeta muy poco a la policía” y que las agresiones a policías “salen gratis”. El que fuera primer director general de seguridad ciudadana, el encargado en los años ochenta de poner en marcha “la nueva policía de Catalunya”, los Mossos, y presidente del Centre d’Estudis Estratègics de Catalunya, declara a la prensa que “la policía comienza a cansarse de pagar los problemas creados por los políticos”…
Pero pese a sus notorios fracasos iniciales, también es posible que en alguna medida, algunos de sus objetivos sí hayan alcanzado. Tal vez hayan conseguido que en algunos sectores sociales se haya dado una cierta desviación temporal del foco del debate, de cuál es la realidad significativa, de cuál es el marco del conflicto. En algunos sectores de circulación de información, el debate parece más situado en la actuación del dispositivo de seguridad gubernamental, que en el cuestionamiento del injusto sistema político y económico. Se ha ido instalando una visión de la realidad en donde se simplifica, localiza, reduce y achica el conflicto. Los medios de comunicación vuelven a la “normalidad”, las acampadas ya no son tan noticia, ni tan de portada. Obviamente, confluyen en esto otros muchos factores que van más allá de este análisis.
El conflicto va a ser para largo. Quieren seguir gobernando. Pero no hay vuelta atrás: más allá de hasta cuándo sigan las acampadas sigan, la ecuación de gubernamentalidad cambió.
Desde los inicios de ese cambio, la escalada represiva ha ido subiendo en intensidad, así como los intentos por justificarla y legitimarla. Es de prever por tanto, que la acción gubernamental de represión, inducción y conducción de conductas va a intensificarse, tanto en las dimensiones materiales como inmateriales.
Desde la hegemonía del poder, van a profundizar en la implementación de dispositivos y mecanismos de acción psicosocial para promover unas relaciones sociales basadas en la violencia, la mentira institucional, y la polarización social que resulten funcionales a sus objetivos de gubernamentalidad.
El “conseller” de Interior Puig, responsable político de la actuación de los Mossos d’Esquadra en el desalojo de Pça. Catalunya el 27-M, comparece en sede parlamentaria. Sus alarmantes declaraciones merecen un posterior y más detallado análisis. Pero se hace necesario destacar cuando menos algunas de las declaraciones más significativas por su amenazante potencialidad: que no valoraron suficientemente el nivel de agresividad y violencia de los acampados; que se han exaltado numerosas mentiras sobre la actuación policial; que a la policía se le obedece; que estudiarán mecanismos preventivos contra los violentos; que quien insulte a la policía o impida su acción no saldrá “indemne”. Atención, no “impune”, es decir, sin castigo; sino “indemne”, sin daño…
Van a perseverar en su misión, y para ello, extensificarán e intensificarán lo que ya podríamos empezar a denominar como su estrategia de “guerra psicológica” .
Son muchos más que los referidos en este escrito los mecanismos psicosociales que se ponen en movimento en un conflicto como este. Al respecto, mucho se está haciendo muy bien desde la razón de la indignación, desde el movimiento de lxs indignadxs, precisamente por la fuerza y legitimidad del movimiento, de sus razones, métodos y propuestas. En ese empeño, será necesario seguir desvelando el proceder gubernamental en la dimensión inmaterial. Conocer los mecanismos de la represión para poder afrontarlos mejor.
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[València] En torno al 15M: Entrevista telefónica a Miquel Amorós
Eleuterio Gabón. Siguiendo con la actualidad que de alguna u otra manera sigue marcada por las movilizaciones en torno al 15M, después de haber recogido entrevistas y charlas y participado en asambleas de barrio, dedicamos el programa del pasado viernes nuevamente al tema. Entrevistamos telefónicamente a Miquel Amorós destacado militante y escritor anarquista y juntamos frente a los micros a participantes en la asamblea de la plaza 15 de mayo y a los compañeros griegos, ya colaboradores clásicos, para que nos cuenten lo ocurrido en su país.
Al comenzar la entrevista, Amorós advierte que le preocupa más descifrar la verdad que el activismo. Considera que el movimiento está formado por la clase media y lo caracteriza de ciudadanista. Con ciudadanismo me refiero a la clase media asalariada que quiere reformar el sistema pero no cambiarlo. Pretenden obligar a los partidos políticos a promover reformas sociales desde el Estado. Movimientos de este tipo comienzan a surgir en los 90, son pacíficos y no quieren enfrentarse a la policía.
Amorós explica que la mayor parte de la clase media al igual que la trabajadora ha sido sacrificada con la globalización. No hay ningún estudiante ni posgraduado que tenga futuro en los próximos 20 años, van a ser proletarizados. Sin embargo siguen manteniendo sus esperanzas y sus prejuicios. También se muestra crítico con la asamblea de la plaza. No hay debate real, sino buen rollismo y buenismo para no dividir; no se toman decisiones o se toman sin que luego se tengan en cuenta.
Una de las razones por las que no contempla el movimiento como realmente fuerte es por la ausencia de trabajadores, empleados, parados, funcionarios y otros sectores realmente afectados por la crisis.
También habla del papel de los movimientos libertarios en el asunto. Se han visto desconcertados. Han jugado el papel de la “izquierda” dentro del movimiento. Dentro de estos ambientes cuenta más el apuntarse que la verdad, no tienen capacidad de convocatoria y se han apuntado porque la gente va al mogollón.
Para recoger diferentes puntos de vista, hablamos también con los compañeros que han participado estos días en las asambleas del movimiento. Nuestro compañero destaca que aunque el análisis de Amorós es muy acertado, se pueden destacar aspectos positivos. Se trata de un movimiento que trata de caracterizarse, aunque con muchos problemas, por la horizontalidad y el asamblearismo. Hay cantidad de gente que se está familiarizando con estos mecanismos y que se está replanteando cosas.
Habla también del funcionamiento en la asamblea y la compara con las de Barcelona y Madrid. Allí sí ha habido tomas de decisión y debate aún habiendo pasado por procesos complicados y conflictos que tenían que pasar. Aquí en a Valencia existen problemas de coordinación entre las comisiones y los barrios con la asamblea, que se dedicado en muchas ocasiones, simplemente a informar de cosas decididas de antemano.
Es en los barrios donde el compañero considera que puede darse pasos hacia delante; destaca que allí, la participación de los trabajadores y parados es incipiente.
Hablamos ahora con los compas de Grecia, donde en Atenas el parlamento tiene la acampada en sus puertas con una enorme pancarta en castellano donde puede leerse: “Qué hora es? Es hora de que se vayan”
Nos cuentan que la huella de la revuelta en 2008 ha creado un contexto favorable a que se den este tipo de movilizaciones. Por ejemplo en los barrios ya funcionan muchas asambleas. Por otro lado explican que los acampados allí tienen el mismo perfil que los de aquí, gente de clase media, estudiantes, mucha gente que se ha animado a salir a la calle por el pacifismo de las protestas. Y es que en Grecia la policía va a saco.
El pasado día 11 de mayo se convocó una Huelga General con manifestaciones multitudinarias que acabaron con cientos de heridos y 97 hospitalizados, tres de ellos muy graves. Golpean con los mangos de las porras y hacen heridas muy serias, los mismos enfermeros han denunciado la brutalidad policial al ver el estado en el que llegan los heridos. Hasta el ministro del orden reconoció públicamente que no puede controlar a la policía.
No quieren dejar pasar la oportunidad para denunciar el auge de los movimientos fascistas, que hace poco se cobró la vida de un joven de Bangladesh de 21 años.
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